COSTUMBRES

La carpintería en Alemania es un oficio muy antiguo, con tradiciones y costumbres muy arraigadas. La escuela de carpintero se divide en tres ramas, el carpintero de la construcción (zimmermann), el carpintero de muebles, que trabaja más fino, y el carpintero náutico especializado en la construcción de barcos.

Cada una de ellas es una carrera específica que tiene una duración de tres años. Durante su formación, los aprendices carpinteros estudian la teoría y las diversas técnicas en la escuela y paralelamente trabajan en una empresa dirigidos por un maestro. Con ambas formaciones, los estudiantes consiguen un conocimiento teórico-practico muy completo. Para finalizar sus estudios, los alumnos deben rendir un examen teórico y practico en el que demuestran dominar todas las técnicas necesarias. Una vez superadas las pruebas, se les entrega un diploma que les permite trabajar de forma independiente.

Antiguamente los alumnos, al terminar sus estudios emprendían un viaje de tres años o mas, que se llama "walz". En el viaje de aprendizaje, los jóvenes carpinteros ponen en práctica lo aprendido en la escuela enfrentándose a los retos que les van surgiendo y además aprenden otros métodos de trabajo y técnicas que se han desarrollado en otras partes del mundo. Para convertirse en maestro, el carpintero debe dedicarle siete años al oficio y después realizar un curso teórico de un año, a partir de ese momento el maestro podrá tener un aprendiz.

Una de las especialidades que los carpinteros pueden optar es la de restauración, en la que se le enseñan técnicas antiguas de trabajo en madera que les permite adaptarse a las diferentes épocas de construcción.

El carpintero constructor aprende cuidadosamente los diferentes ensambles para cada detalle. Las herramienta básicas con las que pueden construir una casa son una sierra, un formón de carpintero y un martillo. Este tipo de construcción típicas en Alemania, Suiza y Austria se denominan "fachwerk". Casi todas las ciudades se construían de esta manera antes de la segunda guerra mundial. Aunque muchas fueron destruidas, actualmente se siguen viendo algunas de estas construcciones. La estructura de madera se rellenaba con barro o en el norte alemán con ladrillos.

Antiguamente, las obras estaban llenas de trabajadores. Muchos de ellos carpinteros, herreros, albañiles y más, que trabajaban duro mano a mano, es por ello que podemos encontrar muchas canciones antiguas refiriéndose a ellos. Sobre todo hablando de los maestros, el trabajo y las mujeres. En algunos casos las canciones incluían los sonidos de la obra como los golpes que se generaban al clavar los palos con los martillos o el fruncido del formón al frotarlo con la madera. Todos ellos golpeando al unísono al ritmo de la canción. Estos recuerdos nostálgicos del maestro todavía siguen inspirándonos a algunos cuando trabajamos con la madera ya que nos ayudan a sentir cómo los casas crecen palo a palo. Aún hoy se dice que estas casas, tienen un carácter propio, que se sigue sintiendo.

Cuando se termina el techo de la casa, el propietario hace una fiesta para la casa que se llama "richtfest". Era una fiesta bautismo, los carpinteros se paraban sobre el techo y gritaban unas rimas dedicadas a la obra. En estas rimas se desean cosas buenas para la casa y la familia, para que la puedan disfrutar mucho con felicidad. Después se rompía un vaso de vino y se clavaba un árbol (pino) en el frontón de la fachada como símbolo de buena señal. Si un propietario se negaba a celebrar la fiesta, porque era un mal propietario y no quería pagar y por consecuente no respetaba a la gente y la energía de los trabajadores, entonces se clavaba una escoba en el frontón para que todo el mundo lo viera.
Estas costumbres sobreviven hoy en día.

Las maquinas están transformando las obras y son la competencia de la tradición. Actualmente, cada carpintero lleva inscripto en su cinturón "arriba el arte de los carpinteros". El arte manual de marcar, serrar los palos y armarlos para construir un techo. Este es uno de los momentos de mayor orgullo en la vida de un carpintero.

En Alemania, al carpintero se lo llama "carcoma" y al aprendiz "lapiz".